El muchacho se levanta, como cualquier otro día
cree que sera igual que el otro, que nada sucedería
cree que sera igual que el otro, que nada sucedería
se lava la cara con el mayor de los desánimos
en su mente hay pensamientos que hasta son satánicos.
Se alista muy temprano para ir al colegio
siente que no tiene razón de ser, de que ha perdido su cielo
luego va a la cocina, para echar pan a la boca
y luego un ruido su cuello disloca.
Es su madre que angustiada por su padre le grita
los reclamos y insultos son algo que lo agitan
lo golpea, y este acto al chico rompe su silencio
y el responde con palabras que de sus ojos nacieron.
Hoy la discusión de dos argumentos
llenos de odio, viejas cicatrices abrieron
golpes que no hirieron la piel,
pero palabras que hicieron a su corazón doler.
Cada grito, cada insulto paredes agrietaban
yo estaba durmiendo, no sabia que pasaba
estas cosas hoy en día parecen ser normales,
todo en vez de amor preferimos dar males.
La impotencia en mi garganta, no desataba su nudo
ambos se hirieron, la situación no tenia rumbo

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