Una calada honda, bien fuerte, el vacío es mas que infinito,
Tres caladas leves, bien suaves, para el viento que no es preciso,
Cinco caladas, sientes ardor; miras muy lejos, sientes dolor,
Ocho caladas se terminó, y a casa te marchas para otro hoy.
Una mirada fija, muy leve, al horizonte de repente,
Tres carcajadas, a las heridas, siendo tejidas por arañas verdes,
Cinco mil kilómetros de distancia, de lo que fuiste,
Ocho horas de diferencia, de otros días que no viviste.
Una calada tonta, caliente, las cenizas se calcifican en tu vientre,
Tres caladas breves, bien tercas, tienes hambre y mucha soledad,
Cinco caladas, sientes temor; reproduces recuerdos, sientes amor,
Ocho caladas se terminó, y a la calle te marchas a un nuevo hoy.
Una cerveza fría, indeleble, mezclas sonrisas con etanol,
Tres historias raras, de la vida, y de como están cerradas sus puertas,
Cinco latidos que no mienten, ríes y lloras por tu jodida suerte,
Ocho cuadros pequeños a la venta, que juntos te dicen, recuerda:
Tuya es la fuerza que hunde la tierra con una pisada,
tuya es la risa que mantiene viva la madrugada,
toma esta nave y zarpa, tomas estas alas y vuela,
tuya es la luz y no lo olvides, que el tiempo no acaba,
que el mal nunca gana, que eres la brisa que no se detiene,
la montaña que nada mueve, el agua del rio que siempre fluye,
y el fuego ardiente que todo quema, siempre recuerda.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario